Aporte inicial, aporte mensual, tasa y años. Mirá cuánto pone tu bolsillo y cuánto pone el tiempo — con ajuste por inflación opcional.
El interés compuesto es el rendimiento que se genera no solo sobre tu capital inicial, sino también sobre los intereses que ya ganaste. Cada período, la base sobre la que rendís es más grande — y eso convierte el crecimiento en exponencial. Einstein no dijo que era la octava maravilla del mundo (la cita es apócrifa), pero la idea sobrevive porque el efecto es real: en plazos largos, el tiempo trabaja más que el monto.
Esta calculadora simula mes a mes: capitaliza la tasa anual que cargues en forma mensual y suma tu aporte al final de cada mes. El gráfico separa las dos fuentes de tu resultado — la zona gris es lo que pusiste vos (aportes acumulados) y la zona verde es lo que puso el interés compuesto. Fijate cómo la zona verde arranca invisible y, pasados los años, se vuelve dominante: ese cruce es el momento en que tu plata empieza a trabajar más que vos.
¿Cómo interpretarlo? Tres reglas prácticas. Primero: la variable más poderosa es el tiempo — empezar 5 años antes suele valer más que duplicar el aporte después. Segundo: la constancia le gana al monto — un aporte mensual sostenido construye más que un aporte único grande. Tercero: en Argentina, mirá siempre el resultado ajustado por inflación; un número nominal gigante puede esconder un poder de compra mediocre. La tasa real (rendimiento menos inflación) es lo único que te dice si de verdad estás creciendo.
Depende del instrumento que tengas en mente. Como referencia histórica de largo plazo: un índice amplio de acciones de EE.UU. rindió en promedio 7-10% anual en dólares (con años muy buenos y muy malos); un bono o plazo fijo rinde menos. La tasa que cargues es una hipótesis, no una promesa — probá varios escenarios.
Deflacta todos los valores con la inflación anual que estimes, para mostrarte el poder de compra real del resultado, no el número nominal. Si tu inversión rinde 8% pero la inflación es 4%, tu crecimiento real es aproximadamente 4% por año. En Argentina este ajuste es la diferencia entre sentir que ganás y ganar de verdad.
Porque el interés compuesto reinvierte lo ganado: cada período generás rendimiento sobre el capital más los intereses anteriores. Al principio la curva parece lenta; con los años, el interés acumulado crece exponencialmente y termina superando lo que pusiste de tu bolsillo. Por eso el tiempo importa más que el monto inicial.
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